Nuevo Estudio revela el controversial rol de los bancos europeos en el comercio del petróleo desde la Amazonía a los Estados Unidos

Nuevo Estudio revela el controversial rol de los bancos europeos en el comercio del petróleo desde la Amazonía a los Estados Unidos

Wednesday August 12, 2020

Los bancos en Suiza, Francia y Holanda viabilizan el comercio del petróleo desde las Cuencas Sagradas del Amazonas en Ecuador, una región donde la extracción de petróleo contribuye a derrames, abusos contra los derechos humanos y la destrucción del clima

GINEBRA, SUIZA — Un nuevo informe publicado hoy por las organizaciones ambientales Stand.earth y Amazon Watch, con sede en América del Norte, detalla cómo los bancos europeos están financiando el comercio del polémico petróleo proveniente de la región de las Cuencas Sagradas del Amazonas en Ecuador a destinos internacionales en los Estados Unidos tales como California. El informe también examina cómo estos bancos son cómplices activos en los impactos de la industria petrolera en la selva amazónica, incluidos los derrames de petróleo, la vulneración de los derechos humanos de los pueblos indígenas y la destrucción climática, a pesar de haber asumido previamente compromisos climáticos y de derechos humanos.

La publicación del informe se produce a solo una semana después de que la Federación de Comunas Unión de Nativos de la Amazonía Ecuatoriana (FCUNAE),  en representación de las comunidades afectadas por el derrame petrolero del 7 de abril de 2020, presentaran 30 acciones legales para demandar medidas cautelares frentea a otro posible derrame petrolero; y que la  Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA); la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana (CONFENIAE) y la Alianza de organizaciones por los Derechos Humanos, lanzarán una campaña global que exige la moratoria en la producción actual de petróleo debido a la contaminación registrada en los ríos amazónicos y el riesgo de derrames futuros.

Los principales bancos que financian el comercio de petróleo de la región son ING, Credit Suisse, UBS y BNP Paribas en Ginebra, Suiza; Natixis en París, Francia; y Rabobank en Utrecht, Holanda. Un total de 19 bancos fueron evaluados en el informe.

Desde 2009, estos bancos y otras instituciones financieras privadas han otorgado líneas de financiamiento para comerciar aproximadamente 155 millones de barriles de petróleo de Ecuador a las refinerías en los Estados Unidos por un total de USD 10 mil millones. Más del 40 por ciento de esas exportaciones van a refinerías  en California. Este volumen de crudo contiene aproximadamente 66 millones de toneladas métricas de CO2, equivalentes a las emisiones anuales de 17 centrales eléctricas de carbón.

Como signatarios de los Principios del Ecuador y/o los Principios de la Iniciativa Financiera del Programa de las Naciones Unidas para la Banca Responsable, casi todos los bancos citados en el informe tienen compromisos de sostenibilidad y para la protección de los derechos indígenas. Varios de estos bancos tienen políticas específicas para el Ártico, incluida la nueva iniciativa de sostenibilidad de Credit Suisse diseñada para "mejorar la atención a la biodiversidad". Sin embargo, el financiamiento del comercio petrolero amazónico viola el espíritu de estos compromisos.

“El financiamiento de estos bancos perpetúa los abusos contra los derechos humanos, empeora la crisis climática y ata aún más la economía ecuatoriana a los ciclos de auge y caída de la extracción de recursos naturales. Dado el reciente derrame de petróleo y los llamamientos de las federaciones indígenas en Ecuador para una moratoria en la extracción de petróleo, cualquier banco comprometido con la protección de los derechos indígenas y el clima debería terminar con el financiamiento del comercio de petróleo de las Cuencas Sagradas del Amazonas hasta que se establezcan nuevas salvaguardas y compromisos para la no expansión. Es hora de que los bancos europeos jueguen un papel responsable y constructivo donde prime la vida por encima de las ganancias ". -Tyson Miller, Director del Programa Forestal, Stand.earth

“La industria petrolera tiene un legado tóxico en la Amazonía, exacerbada aún más por los derrames recientes que han contaminado los ríos y trastornado la salud y la seguridad alimentaria de las comunidades indígenas. Incluso durante la pandemia de COVID-19, las compañías petroleras continúan buscando la expansión, lo que pone a los pueblos indígenas en un riesgo aún mayor. Estos bancos no pueden afirmar que mantienen sus compromisos sobre el clima y los derechos humanos mientras continúan financiando el comercio del petróleo amazónico ".-Moira Birss, Directora del Área de Clima y Finanzas, Amazon Watch

SOBRE LAS CUENCAS SAGRADAS AMAZÓNICAS

Las Cuencas Sagradas del Amazonas es uno de los ecosistemas con mayor biodiversidad del planeta y ayuda a regular los servicios esenciales del ecosistema planetario, como son  los ciclos hidrológicos y de carbono. La región alberga aproximadamente a 500,000 indígenas de más de 20 nacionalidades, incluidos varios pueblos que viven en aislamiento voluntario en sus tierras ancestrales.  La extracción actual y futura de petróleo amenaza también los medios de vida y las culturas de los pueblos indígenas amazónicos. La producción de crudo está directamente ligada a la deforestación y de manera conjunta, arrastran una historia de continuas violaciones a los derechos humanos que llegan a amenazar en muchos casos, su supervivencia como pueblo.  De manera explícita y reiteradamente, los pueblos indígenas han expresado su oposición a la expansión petrolera y otras actividades extractivas en sus territorios. 

Algunos impactos de la industria petrolera en la región incluyen el reciente derrame ocurrido en la Amazonía ecuatoriana,  continuos derrames de petróleo en Perú que se suman al legado tóxico por parte de Chevron.  En Ecuador, alrededor de 120,000 habitantes que viven en las riberas del río y 27,000 personas pertenecientes a los pueblos indígenas se han visto afectados por el reciente derrame de petróleo y las inundaciones relacionadas. Estas comunidades han perdido su agua dulce, ganado y productos agrícolas por la contaminación. Algunos pobladores registran enfermedades dermatológicas producidas al nadar en los ríos antes de saber sobre el derrame. Todos estos impactos están ocurriendo en el contexto de la pandemia COVID-19, donde las comunidades ya no pueden tomar precauciones sanitarias.

“Me pregunto si los ejecutivos de los bancos en Europa conocen el costo real de sus inversiones. ¿Cómo pueden dormir en paz sabiendo que su dinero deja a comunidades indígenas enteras sin agua ni alimentos y en condiciones de salud devastadoras por la contaminación de los ríos Napo y Coca? Es hora de que los bancos, compañías y consumidores del petróleo que se extrae de la Amazonia conozcan cómo sus negocios afectan nuestros territorios y forma de vida”. -Marlon Vargas, Presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana (CONFENIAE) 

“Me crié a orillas del Río Coca. Hasta ahora, nos hemos alimentado de los peces y la vida silvestre que habitan en el agua. Hoy están contaminados. Hemos dado la mayor parte de la riqueza a Ecuador, y no podemos seguir viviendo con esta contaminación. Los Kichwa de Orellana no solo quieren reparaciones, también queremos una remediación de los ríos Coca y Napo ”. -Carlos Jipa, Presidente de la Federación Indígena de Comunidades Unidas (FCUNAE), la organización que representa a las comunidades Kichwa en la provincia ecuatoriana de Napo

"En este momento, el río está contaminado. Nos afecta mucho, porque nos alimentamos y bebemos agua del río. El [derrame] ha afectado nuestro suministro de alimentos. Dado que vivimos a orillas del río, dependemos de él para sobrevivir, especialmente durante esta trágica pandemia. La gente, como mis hermanos, fueron a pescar y trajeron pescado con un olor pestilente. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que ya no había forma de que pudiéramos consumir el pescado ". -Verónica Grefa, Presidenta de la Comunidad Tocuya

El informe describe los siguientes pasos que los bancos de inversión deberían tomar para garantizar la coherencia con los compromisos ambientales y sociales que han asumido:

  • Promover la transparencia de cualquier financiamiento al comercio, así como el comercio físico de mercancías (commodities);
  • Garantizar el respeto de los derechos indígenas y el cumplimiento del Consentimiento libre previo e informado relacionado con cualquier proyecto o financiamiento comercial 

consagrado en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo;

  • Dejar de financiar las actividades relacionadas con el petróleo de la Amazonía, incluido el comercio, a menos que se produzca una remediación adecuada de la contaminación, se garanticen los derechos a la salud de las comunidades locales, se establezcan salvaguardias para evitar futuros derrames y los gobiernos de la región se comprometan a no realizar una nueva expansión petrolera y liquiden los pozos existentes para alinearse a los objetivos climáticos globales y las visiones colectivas indígenas para la región
  • Centrar las inversiones en oportunidades en Ecuador y otros países de la Amazonía y el mundo que cumplan a cabalidad con los compromisos de responsabilidad bancaria y que respeten los derechos indígenas; y,
  • A la par que se desarrollan los fondos de deuda para la naturaleza/clima, ampliar las políticas para excluir todo el petróleo derivado de la Amazonía del financiamiento de proyectos y comercio hasta que todos los países de la Cuenca Amazónica se comprometan a frenar la expansión de la frontera petrolera y a la disminución de los pozos existentes para así alinearse a las visiones colectivas indígenas para la región y a los objetivos climáticos globales.

Existe una preocupación creciente por parte de las empresas y los inversionistas alrededor de los significativos riesgos financieros derivados de la pérdida de biodiversidad y la destrucción de los ecosistemas naturales. En julio, el jefe de desarrollo de negocios sostenibles en Natixis fue citado en un artículo que abordaba cómo los inversionistas que aplican los factores no financieros ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG por sus siglas en inglés) están incursionando a los riesgos asociados con la biodiversidad.  Ese mismo mes, Credit Suisse anunció que destinará $300 mil millones de francos suizos a finanzas sostenibles a la vez que dará "mayor consideración" a la biodiversidad.

LOS BANCOS RESPONDEN AL INFORME

Algunos de los bancos mencionados en el informe respondieron a Stand y a Amazon Watch  expresando su interés en abordar los problemas planteados en el informe. Hasta la fecha, ningún banco ha actualizado sus políticas.

Rabobank afirmó que actualmente no financia el comercio de crudo proveniente de la región de las Cuencas Sagradas, pero no se ha comprometido a actualizar su política. Natixis se comprometió a colaborar con contrapartes (stakeholders) como Stand.earth y Amazon Watch para actualizar su política. UBS e ING Belgium se comprometieron a colaborar con las contrapartes interesadas (stakeholders) sin comprometerse a actualizar sus políticas. Credit Suisse reconoció la importancia de los hallazgos del informe, pero eludió la responsabilidad diciendo que sus políticas solo se aplican al financiamiento de proyectos. BNP Paribas (Suisse) SA y Deutsche Bank no respondieron.

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Contactos para medio de comunicación:

Entrevistas en inglés y español disponibles; entrevistas en francés disponibles bajo pedido

SOBRE STAND.EARTH Y AMAZON WATCH

Stand.earth es una organización ambiental internacional sin fines de lucro con oficinas en Canadá y Estados Unidos que es reconocida por su investigación innovadora y sus exitosas campañas de participación corporativa y ciudadana para crear nuevas políticas y estándares industriales para proteger los bosques, defender los derechos de los pueblos indígenas y proteger el clima.

Amazon Watch es una organización sin fines de lucro fundada en 1996 para proteger la selva tropical y promover los derechos de los pueblos indígenas en la Cuenca del Amazonas. Nos asociamos con organizaciones indígenas y ambientales en campañas por los derechos humanos, la responsabilidad corporativa y la preservación de los sistemas ecológicos de la Amazonía. Amazon Watch también es miembro de la Alianza de Organizaciones por los Derechos Humanos (Alianza de Organizaciones por los Derechos Humanos), una coalición de organizaciones que trabajan conjuntamente para abogar por los derechos humanos en Ecuador y brindar justicia a los pueblos y comunidades indígenas afectados por el reciente derrame petrolero.

Stand.earth y Amazon Watch son miembros de la Iniciativa internacional de las Cuencas Sagradas del Amazonas, que trabaja junto con organizaciones aliadas y federaciones indígenas en Ecuador y Perú para llamar la atención y lograr el apoyo mundial que permita detener el extractivismo industrial y proteger la región de las Cuencas Sagradas del Amazonas.